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Y de repente, Nueva Delhi

Llego a Nueva Delhi medio atontada. Treinta y tantas horas sin dormir interrumpidas por alguna cabezada en el avión. Han sido sólo tres horas y media de vuelo, pero esperé como ocho horas en el aeropuerto…Cosas de los horarios y los autobuses.

cartel-Nueva-Delhi

En mi estado medio zombie paseo por las calles de Paharganj, el barrio mochilero de Nueva Delhi, en busca de mi hostel. He reservado, el primer día suelo reservar. Y, como quien ve desfilar las imágenes en un sueño de una siesta de verano, desfila ante mí toda esa gente por las calles.

carro-Nueva-Delhi

contraste-Nueva-Delhi

Carros con montañas de verduras tirados por hombres a pie, motocicletas circulando por la acera para escapar del embotellamiento en la avenida. Niños jugando al cricket en callejones.

esquina-Nueva-Delhi

La calzada como una extensión de los comercios, totalmente abiertos a la calle. Gente cortando azulejos, preparando muebles de madera, midiendo cristales, puliendo piezas metálicas.

De repente un callejón donde en casi todas las tiendas venden letras. De todos los tamaños y tipografías. También luminosas, con bombillas de colores. Un triciclo con ruedas de bicicleta llega cargado de más letras.

Letras-Paharganj-Delhi

verduras-Nueva-Delhi

Puestos de frutas donde hacen zumos al instante, jugo de caña de azúcar, limonada. Parten un melón en dos. Alguien durmiendo en el suelo, o en un bici-triciclo. Perros buscando comida en los desperdicios. Gente cargada con montañas de sacos o con cualquier cosa. Mujeres transportando recipientes. Vehículos que salen de la nada y que te rozan al pasar. Muchos colores, muchas pintadas en las paredes desconchadas, muchas miradas.

Flores de caléndula colgadas en las esquinas en honor a algún Dios. Olor a todo. Mucho calor. Polvo, gritos y colores. Hornos redondos donde cuecen el pan a la puerta de los restaurantes, en la calle. Alguien con una máquina de coser reparando la ropa. Y talleres donde reparan todo lo demás.

reparacion-Nueva-Delhi

imperial-Nueva-Delhi

Algunos interrumpen mi paseo para ofrecerme un tuk tuk, pero la mayoría me ignoran.

Ya doblo la última esquina. Entro en  un callejón cubierto con cables de electricidad, como casi todos, que le dan un aspecto abovedado.

callejon-Nueva-Delhi

La mochila no pesa demasiado, casi no la noto y subo las escaleras con facilidad. En el primer piso, un patio con muchas puertas alrededor que dan a las habitaciones. Me conducen a una de ellas y allí está “Mama”, como quiere que la llamen, porque su nombre es impronunciable para los turistas occidentales. Tumbada en la cama me hace el papeleo, la cama es su oficina y la habitación su vida.

habitacion-Nueva-Delhi

Ya he hecho el check in. Empieza mi vida en India.

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